La soledad: cosas que no sabias y debes saber

por | 29/06/2020

Y desperté, no me refiero a que estaba dormida y desperté ha comenzar el día, no, desperté ante una realidad que a conocía, que me cayo como balde de agua fría, que me puso en mi lugar con solo unas  palabras, yo no era amiga de mis amigos y nunca iba a serlo, quizás por lo rota que estaba o lo odiosa que so todos los días, lo había notado, lo sabia, pero no quería creerlo estaba cegada con la oportunidad ser normal, pero no… ni en el pasado, ni en este presente encuentro un hombro donde llorar.

Cuando la Soledad se vuelve tu amiga.

Una vez a la semana, quizás dos busco una botella de vino en el supermercado, no un vino caro,  pero no el que se encuentra en el tetra- pack, camino a la caja, mi cara es cubierta  por unos lentes de sol y un cubre bocas, esa es la nueva normalidad. Me consiento una cajetilla de cigarrillos cuando me preguntan si encontré todo lo que buscaba y pago en efectivo, como si quisiera evitar dejar algún rastro de mi existencia en ese espacio y tiempo.

Cuando llego a casa  tomo dos copas de vino y subo a la azotea, me he  puesto un sobrero  para evitar los rayos del sol en mi cara. Coloco una  pequeña mesa en la que apenas caben las copas, el vino, nuestro cenicero favorito de calaveras y los cigarrillos, prendo un incienso  para que el humo del tabaco se combine con el de copal blanco y lleno tu copa.

La dejo sobre la mesa y levanto la mi antes de darle un trago tan grande que necesito volver a llenarla y suspiro.

El silencio de las cinco de la tarde es mi compañía, la soledad es mi única amiga, me siento en este lugar a lado de una silla vacía a contarle que es lo que no me deja dormir, y  por mas que lo intento el silencio sigue y la silla aun esta vacía, me recuerda lo sola que me siento y el vació que representa en agujero en mi pecho.

Termino el vino y su copa sigue intacta, pero se que algo me ha escuchado y el viento se ha encargado de llevarse todas las palabras, en sol ha bajado su intensidad y hasta mis lagrimas se han secado, recojo lo que hay en la mesa, pero dejo su copa. 

Y cuando creo han  pasado el suficiente tiempo y que nadie vendrá tomo la copa y la bebo de un trago… porque aunque la soledad sea tu amiga no significa que no desees compañia.

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